El pulso de la semana

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"Saber que se puede, querer que se pueda" (Color Esperanza, Diego Torres)

6 de marzo de 2010

(Edición No.91)

Nada se consigue a gritos

"Nada se consigue a gritos", expresó el ex guerrillero y ex preso político Tupamaro, José "Pepe" Mujica, en el acto de toma de posesión como nuevo Presidente del Uruguay. Y agregó: "Podemos tener tornillos, pero otros tienen tuercas, de qué sirven unos sin las otras".

Con esos ejemplos, tan elementales y entendibles, Mujica bosquejaba su política de unidad nacional en torno a lo que presentó como las "grandes líneas estratégicas de los próximos 30 años".  Se trata, dijo, de "consensuar grandes líneas, pues la idea de todo o nada es el mejor modo de que nada cambie".

Y en una suerte de balance del gobierno saliente, del también izquierdista Tabaré Vázquez, indicó: "El país cambió y, todos coinciden, para bien."

Terminó Mujica su discurso con la consigna Tupamara de la época guerrillera: "Por una patria para todos", pero le agregó lo que es un sello de identidad de los gobiernos exitosos: "y con todos".

Comento lo anterior porque Uruguay, un país pequeño, de poco más de tres millones de habitantes, es visto como nuevo caso de país exitoso. Después de varias décadas de estancamiento y envejecimiento, ha pasado a crecer fuerte y sostenidamente, superando varios déficits económicos y sociales, y, a la vez, consolidando su ejemplar democracia.

Pero lo que resulta más pertinente del caso uruguayo, y de otros casos de países exitosos, independientemente de si son gobernados desde la izquierda o la derecha, es que la clave de su éxito está en compatibilizar inteligente y eficientemente el papel del Estado con el papel del mercado, la democracia con la justicia social, la afirmación del interés nacional con la globalización. Todo ello, además, en el marco de una visión estratégica de largo plazo, basada en un amplio consenso nacional. Y como telón de fondo, Estado de Derecho que garantiza seguridad jurídica, confianza política y reglas del juego claras para todos los actores.

Pero no se le ocurre a Mujica, verdaderamente de izquierda, al pensar en una agenda para los próximos treinta años, en quedarse esos treinta años en el poder. En cinco años, en Uruguay habrá un nuevo relevo democrático.

Ese es el espejo en el que deberíamos vernos los nicaragüenses, si de una patria para todos se trata.

También Colombia 

Desde Colombia también ha llegado en la semana que termina otra buena noticia para la salud democrática del continente: la Corte Constitucional decretó que no era legal el intento reeleccionista del Presidente Uribe.

La decisión de la Corte tuvo diferentes fundamentos jurídicos, pero se destacó uno de fondo: la reelección planteada afectaría el equilibrio entre los poderes del Estado, elemento esencial del sistema democrático.

Y no se le ha ocurrido a Uribe desacatar la decisión de la Corte Constitucional.

Otro espejo en el cual vernos los nicaragüenses. Mejor aún, en el cual debería verse el Presidente Ortega. Pero, la verdad, el Presidente Ortega se ve mal tanto en el espejo de Mujica, de izquierda, como en el espejo de Uribe, de derecha.  Total, Ortega se ve mal en cualquier espejo.

Tambores olvidados

"Tambores olvidados" es el título del libro de Sergio Ramírez en el cual recupera para la memoria de los nicaragüenses la enorme influencia que ha tenido en la formación de la identidad nicaragüense la cultura de origen africano, que obstinadamente hemos tratado de confinar únicamente a la presencia negra o afrodescendiente, en la Costa Atlántica. 

El tema resulta pertinente porque una de las noticias más relevantes de la semana fue la merecida selección, como Miss Nicaragua 2010, de Scharllette Allen, una belleza afrodescendiente de la ciudad de Bluefields.

 El caso tiene muchos ángulos que han sido destacados por los diversos medios de comunicación. El más significativo, sin duda, es el reconocimiento que somos también un país caribeño, aunque, como lo comenté no hace mucho, desde una arrogancia que no deja de tener connotación racista, siempre hablamos de incorporar la Costa Atlántica al Pacífico, y nunca de materializar, desde el punto de vista económico y político, el enorme potencial que significa tener acceso al mar Caribe.

Tanteo 

A propósito de la llamada "Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra"  -que a muchos resultará un nuevo eufemismo para denominar los problemas ambientales-  el Presidente Ortega habló de modificar la Constitución Política para incorporar esa Declaración en la misma.

En el fondo, es otro tanteo de Ortega para ver como se abre un proceso de modificaciones constitucionales cuyo único objetivo, desde su punto de vista, es eliminar la norma constitucional que le impide ser candidato en las elecciones de 2011.

Como ya lo indicaron algunos expertos, no se requiere de nuevas leyes, y menos de nuevas declaraciones de intenciones, para mejorar la protección ambiental. Bastaría que se apliquen las leyes ya existentes. Y esto es válido tanto para temas ambientales, como para numerosos otros temas, en especial los que tienen que ver con la aguda problemática económica y social.

Lo que requerimos, en el marco de la abundante y abultadísima legalidad existente, es que las leyes se cumplan, y que tengamos políticas eficientes y eficientemente ejecutadas. Pero esto es mucho pedir a un gobierno que constantemente actúa al margen de las leyes, y cuya ineficiencia en la mayoría de los campos es tan rampante y tan sonante.

 
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