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| El pulso de la semana |
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"Saber que puede, querer que se pueda" (Color Esperanza, Diego Torres) 3 de julio de 2010 (Edición No. 107)
Crimen político organizado
En Nicaragua se ha estrenado una nueva variante del crimen organizado: el crimen político organizado. Es lo que ha ocurrido en Boaco.
Primero, con el apoyo de un Concejal del sector Alemancista del liberalismo, los orteguistas lograron una mayoría en el Concejo Municipal y, sin alegar ninguna de las causales que establece la Ley de Municipios, destituyeron al Alcalde Hugo Barquero, del Movimiento Vamos con Eduardo, es decir del sector liberal no pactista con Ortega, quien fue elegido para el cargo por la abrumadora mayoría de sus conciudadanos.
Segundo, el Consejo Supremo Electoral, dominado por Ortega y anticipado desde luego de lo que iba a ocurrir, en cuestión de pocas horas juramentó como Alcalde al Vicealcalde, también del sector Alemancista.
Tercero, Barquero se atrincheró en la sede de la Alcaldía, con el amplio respaldo de los habitantes de Boaco, y del país en general, y mientras aguardaba la resolución judicial de un recurso de amparo que interpuso, fue desalojado a la fuerza por la Policía Nacional que alegó tener una orden de desalojo de la Contraloría General de la República, con lo cual este ente, desde luego también controlado por el Orteguismo, se excedió en sus funciones ordenando un desalojo, y además de antemano estableció una presunción contra el Alcalde ilegalmente destituido.
Cuarto, y de previo, según se conoció después, el Presidente Ortega había removido a la Comisionada Jefa de la Policía de Boaco, quien se resistía a acatar órdenes ilegales y usar la fuerza en un caso estrictamente político, y había nombrado a un Comisionado dispuesto a partidizarse, o que ya estaba partidizado a favor de Ortega.
Sincronización perfecta, como la del crimen organizado. Pero como no es un caso aislado ya que son varios los alcaldes destituidos de la misma forma, se cumplió con otra característica del crimen organizado: no son hechos aislados sino que responden a una lógica de ejercicio sistemático del poder de la fuerza, en este caso física e institucional.
Son varias las lecciones.
A Ortega no le quedan muchas otras máscaras que quitarse y mostrar sin inequívocos su talante dictatorial.
Si el Concejal liberal que facilitó la historieta actuó por su cuenta, como con gran energía lo han alegado los dirigentes de su partido, y se tiende a pensar que en la lógica de los Acuerdos de Metrocentro ese alegato es verídico, estamos frente a nuevos lodos de los viejos polvos del pacto Alemán-Ortega.
En la lógica del pacto, que Ortega ha desbalanceado totalmente a su favor, Ortega siempre ganará, como ha ocurrido hasta ahora.
Y si fuera otro el caso, que el pacto siguiera balanceado, o a favor de la contraparte, Nicaragua seguiría perdiendo.
En la lógica del pacto, no importa cual de las partes gana, o si ambas ganan porque sigue balanceado, es Nicaragua la que pierde, como se aprecia en otros lodos -en la Corte Suprema de Justicia, en el Consejo Supremo Electoral- que proceden de los mismos polvos.
Finalmente, Boaco ha enseñado el camino: la desobediencia civil.
¿Cuántos empleos se han creado? Es posible que todavía no existan condiciones para una desobediencia civil generalizada, pero por algún lado se comienza. Y lo cierto es que las condiciones para esa desobediencia civil generalizada se están acumulando y llegará el momento en que la crisis, que ahora solamente aparece como crisis de la esfera política y de los políticos, se convertirá en crisis de la sociedad, es decir, crisis de todos los ciudadanos. Con Ortega apoderándose de las Alcaldías que no ganó o no se robó, sin duda que continúa acumulando poder político-burocrático. ¿Pero está, acaso, acumulando poder en la sociedad, entre los ciudadanos? Definitivamente que no. Para que así fuera, deberían estar en marcha soluciones a los problemas que más importan a la gente, los problemas de la vida diaria de cada nicaragüense, que fundamentalmente tienen que ver con el empleo y los salarios. Cabe preguntarse, y estoy seguro que los boaqueños pueden contestar con un categórico no, ¿cuántos empleos se han creado con la destitución del Alcalde Barquero, y el apoderamiento de la Alcaldía de Boaco por el Orteguismo? La gran baja En lenguaje castrense, militar o policial, baja es sinónimo de pérdida. Pues bien, la gran baja de Boaco ha sido la Policía Nacional, que ha sido manipulada políticamente por Ortega, alejándola cada vez más de su perfil institucional y profesional, que tanto prestigio le ha dado entre los ciudadanos. Y lo decimos con responsabilidad, sin pasión política, simplemente transpirando el sentimiento que cuando vemos perderse el escaso capital institucional que nos está quedando, perdemos todos. Banco de la Producción que no produce Se conoció esta semana lo que habíamos anticipado: que el Banco de la Producción (PRODUZCAMOS) tendría menos incidencia que una pequeña microfinanciera. Según se publicó, se han aprobado menos de 50 créditos. No se conoce el monto, pero resulta obvio que en términos de las necesidades de crédito del sector productivo, es prácticamente nada. Otra promesa incumplida de Ortega. Bastante más es el crédito que pudiendo haber llegado a los productores, en especial del sector agropecuario, no llega por la cultura de no pago que Ortega personalmente ha estimulado. Microfinancieras y bancos privados están ahora más cautelosos, y esa cautela se traduce en menos créditos. Muchos tierra adentro se preguntarán: ¿de qué sirve el buen invierno si no hay crédito para la semilla y los insumos? Es que con Ortega, ¡ni que llueva!
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